Quinta fase: las memorias Mhuysqa y del territorio siguen vivas en las mayoras y mayores de la comunidad

En esta quinta fase del proyecto de Fortalecimiento de la identidad cultural Muisca de Bosa se profundizó en los linajes familiares y en el conocimiento del territorio a través de dos recorridos: a la laguna sagrada de La Herrera, entre los municipios de Mosquera y Madrid en Cundinamarca y a la milagrosísima Virgen de Chiquinquirá en Boyacá.

Para los linajes se hizo a través de 10 entrevistas semiestructuradas a mayoras y mayores de la comunidad con quienes previamente se habían identificado historias de interés sobre el clan, historias del territorio, de la cultura, de los ancestros, modos de vida, usos y costumbres, etc. Sus edades oscilan entre los 48 y los 91 años, hombres y mujeres. Que vivieron en Bosa en diferentes tiempos y lugares. En general se encuentra que hubo movilidad, se fueron del municipio a Bogotá, Cali y a otros municipios y después volvieron. Algunos se movieron dentro de Bosa de una vereda a otra. ¡Alguien nos contó la historia de la fundación de la iglesia de Bosa!, un relato que tuvo que viajar más de cuatro siglos para llegar a nuestros oídos. También vieron y les contaron de venados y ovejas salir corriendo del río Tunjuelito anunciando los desbordamientos, vieron sirenas y mojanes que recorrían en el río. O en cerro Gordo, tres venados de oro rondando la cima durante Semana Santa. Recuerdan que los Muisca no vestíamos de blanco, sino de muchos colores. Algunas dirigieron haciendas de Bosa y Soacha con muchas trabajadoras y trabajadores.  Recuerdan las cuatro capillas que hubo, hace muchos años, en la plaza fundacional de Bosa y las procesiones que iniciaron sus recorridos, por un lado, u otro, según las celebraciones. Visitamos algunas casas hechas en barro hace más de un siglo y que hoy sobreviven algunas en medio de las construcciones actuales, al lado del río contaminado, la electricidad, las adaptaciones con zinc, ladrillo, ventanas en acero. Tenemos la fortuna de tener en la comunidad quienes todavía las saben hacer, reparar y diseñar, resultan mucho más económicas que las de ahora y resisten sismos, inundaciones prolongadas, excelentes para guardar semillas y resisten hasta el olvido. Hubo un meandro del Tunjuelito en que se encontraban a charlar, a jugar fútbol y en el que después terminaban zambulléndose y nadando en el río. Nos contaron muchas veces de la rel para pescar, no de la red, de la rel, un interesantísimo instrumento de pesca para que les preguntemos.

¿Sabían que eran indios, indígenas, nativos, raizales, les contaron algo de eso? Algunos respondieron favorablemente, pero la mayoría no lo supieron sino con los años. Sin embargo, sí tenían memorias de los indios que visitaban el territorio que iban a varias familias de San José y San Bernardino, recordaban cómo les brillaba el oro que llevaban puesto y «así como ellos eran de oro nosotros también…» Nos contaron que los bisabuelos, tatarabuelos sí conocieron a los indígenas, cómo vestían, cómo hablaban, etc. 

Alguien sabe de memoria las historias de su familia de varias generaciones porque su padre se las contó innumerables veces hasta que las aprendió, fueron las historias de don Rubén Orobajo González y que su hija nos cuenta con gran  detalle y emoción como si fuera una abuela quien las narrara.

Ana Consuelo Orobajo Neuta, 2025.

Casas de Bahereque. Cupertino Neuta Neuta, 2025.

Romería y promesa de Bosa a Chiquinquirá

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

Hace más de 463 años (1562) ocurrió el milagro de la renovación del cuadro de la “virgencita de Chiquinquirá”, como dicen nuestros mayores, en un sitio sagrado Muisca que desde entonces es un manantial en el centro de la ciudad, en la Capilla de la Renovación. Luego el cuadro fue trasladado a la basílica en el parque principal.

 

Desde el CIMB viajamos en romería 60 comuneros de todas edades, bebés hasta adultos mayores, a la ciudad de Chiquinquirá para hacer una promesa a la Virgen como comunidad. Pedimos permiso a la laguna de Fúquene luego fuimos a Chiquinquirá, Ráquira, Sutamarchán y terminamos la romería en la Iglesia de los milagros de la Virgen de Soracá. Todo esto lo hicimos en comunidad por los buenos propósitos para las autoridades que entran y en agradecimiento a las autoridades salientes, por la armonía de las relaciones entre los comuneros y comuneras, por reconocer el papel de los adoptados y por recordar la memoria de los ancestros que fueron a pie, según las más antiguas historias que nos contaron los mayores en el círculo de palabra, en Chiquinquirá. Hoy vamos unidos como Cabildo indígena como raizales de este territorio.  

Esta es una oportunidad para tejer el pasado con el presente, para fortalecer nuestra identidad muisca en el territorio ancestral que atraviesa Bosa, el distrito capital, Cundinamarca y Boyacá para mostrarnos un sólo espíritu que desde hace cuatro siglos vive en este territorio Muisca del altiplano cundiboyacense. Los mayores confían que estas romerías se sigan repitiendo cada año en nuestra comunidad.

Cuarta fase: Cartografía Muisca

El presente trabaja cartográfico recoge algunos lugares del territorio Muisca de Bosa que ha sido significativos durante las encuentros con familias y recorridos con mayores de la comunidad Muisca. A lo largo del tiempo estos lugares fueron importantes desde la vida comunitaria, desde lo laboral, desde el festejo, de los encantos en el territorio. Así mismo se presentan lugares que históricamente han marcado hitos en Bosa y en la Sabana. Se acompañan de fotografías, video o audios que en cada ocasión presentan los sentimientos, opiniones o recuerdos y vivencias que se valoran importantes para las futuras generaciones así como para incluir otros lugares que en la vida cotidiana de la comunidad son significativos hoy.

Clanes Familiares

Si dispone de una contraseña puede acceder a consultar su árbol genealógico.